martes, 29 de diciembre de 2015

CIUDADANOS


Antes que nada, pedir disculpas por incumplir mi palabra de no escribir nada hasta el año próximo; pero, mi carácter se ha impuesto a mi voluntad.
El culpable de este arrebato ha sido un partido político (sí, lo siento; pero, es la verdad) del que se esperaba más. tanto en las urnas como en su actividad diaria en Parlamentos autonómicos y Ayuntamientos. El partido en cuestión no es otro que Ciudadanos.
Al igual que Podemos, irrumpió con fuerza en el panorama político español, pues insuflaba un aire de frescura y juventud. Los resultados en las urnas fueron a todas luces decepcionantes, por mucho que lo quieran adornar de éxito, como hacen todos.
¿Qué ha ocurrido para semejante "pinchazo"? Para responder a esta pregunta es preciso recurrir al diccionario de expresiones castizas. Frases como:
- Ni chicha, ni limoná.
- Eres como el perro del hortelano.
- Nada y guardar la ropa.
Son frases que tienen en común el ser usadas para indicar ambigüedad, indefinición, o inseguridad.
Durante la reciente campaña electoral, se han definido como un partido de "Centro", algo, que ya denota ambigüedad, indefinición, o inseguridad.
Decir, en España, que se es de centro, es estar abocado al fracaso, por la sencilla razón de que muchos de nosotros no entendemos que significa, de verdad, esa ubicación en el mundo de las ideas políticas.
Desde la restauración de la Democracia en España (muchos dicen la llegada de la Democracia, algo que no es cierto, pues en España ha habido Democracia mucho antes de 1977) ninguno de los Partidos Políticos que se han definido de " Centro" han tenida una vida larga.
Unión de Centro Democrático; Centro Democrático y Social, y otros del mismo corte, tuvieron una existencia efímera.
Volviendo a las expresiones populares, los españoles usamos algunas para definir que nos gustan las posiciones concretas. Frases como:
- Al pan, pan; y al vino, vino.
- El agua, clara; y el chocolate espeso.
Delimitan nuestro carácter.
Durante la campaña electoral se pudo apreciar que el partido liderado por el señor Rivera, "cobardeaba en tablas", otra expresión para definir que, a la hora de la verdad, se echaba para atrás.
Todo esto fue percibido por los ciudadanos a la hora de votar, que prefirieron " lo malo conocido, a lo bueno por conocer" y se quedaron con el PP.
Durante la campaña dijeron a "bombo y platillo" (hoy me apoyo en las frases) que permitirían gobernar a la "lista" más votada. Sin embargo, han manifestado de manera contundente que votarán, no, a la candidatura más votada.
El detonante que me ha llevado a coger "la pluma" y escribir, ha sido la noticia de su voto en contra para desbloquear los presupuestos municipales del Ayuntamiento de Cáceres. Al tiempo que el PSOE que, en un acto de coherencia y responsabilidad, se han abstenido permitiendo desbloquear la situación que impedía el desarrollo normal de la actividad municipal, los concejales, o el concejal, de Ciudadanos (que no sé los que tienen), han ejercido eso que se está convirtiendo en una costumbre, y que no es otra cosa que la ambigüedad, la indefinición o la inseguridad.
Ser la "china" en el zapato; obstruir por obstruir; querer ser "Goliat" siendo "David" (y aquí no se reproduce el hecho bíblico), tiene una corta vida, y en política, la acorta aún más.
Si por esas cosas de la vida, en España hubiera que repetir las Elecciones Generales; me juego " un real de alpiste" a que el batacazo del partido nacido en Cataluña, sería monumental.
¿Por qué?; porque:
- "Han enseñado la patita".
- "Se les ha visto el plumero".
El lenguaje popular español tiene un diccionario, mucho más completo que el de la RAE o el de María Moliner, del que tomar las palabras para exteriorizar sus pensamientos

martes, 22 de diciembre de 2015

LOS "ISMOS"

Cuando, a finales de los años 60, un anciano profesor de sociología comenzó la clase diciendo:
- " Hoy, hablaremos de los "Ismos".
Los treinta y cinco jovenzuelos que estábamos en el aula, nos miramos con cara de perplejidad. Porque no entendíamos qué demonios pintaban los "istmos" en una clase se sociología.
Acostumbrado a los movimientos y runrunes del aula, propios de unos muchachos hormonalmente alborotados, prosiguió sin hacernos caso.
Tardamos unos minutos en darnos cuenta de que el Hermano Pedro, no pronunciaba la "t". Eso significaba que no estaba hablando de un accidente geográfico; por lo que comenzamos a prestarle atención.
Los "Ismos" de los que hablaba eran movimientos políticos y sociales que existían en el Mundo.
Nos habló durante algunos días, de los "Ismos" más importantes de nuestro entorno social: Cristian-ismo; Catolic-ismo, Comun-ismo, Capital-ismo, Social-ismo... etc.   
Cincuenta y cinco años después, vuelve a mi memoria aquella clase del Hermano Pedro, al ver y escuchar el uso que cada cual hace de muchos de esos "Ismos".
Como en todos los órdenes de la vida cada uno de nosotros establecemos dos categorías entre esos "ismos": los buenos y los malos. En demasiadas ocasiones, sin saber por qué razón asignamos a cada cual el rango de bueno o malo.
Tiempo ha, que uno de los "Ismos" que más veces es clasificado entre los malos es el de " Capitalismo".
Llamar a alguien "capitalista" es intentar infringirle una ofensa mayor que cualquier otra.
Pero, como casi siempre sucede, cuando el uso de un término se "populariza", pocos saben lo que en realidad significa, y nos dejamos llevar por tópicos y atributos, debidamente tergiversados, para que el término tenga todos ingredientes para ser odiado.
Pero, quienes utilizan el término con fines ofensivos ¿saben realmente qué es un capitalista?
Es probable que su primera respuesta sea algo como:
- " El que explota a los trabajadores"
Respuesta que es, ciertamente, errónea.
Dentro del mundo económico, dos son los factores que intervienen en el proceso productivo: el trabajo y el capital. El uno no puede subsistir sin el otro. De nada sirve el capital sin la mano de obra, y la mano de obra no puede realizar actividad productiva sin recursos financieros que la dinamicen.
En un "quit pro quo" ambas parten se integran en la empresa para, con un esfuerzo común, recibir las contraprestaciones pactadas: los unos en forma de salario, los otros en forma de rendimientos.
Como toda obra del Hombre, es imperfecta; pero, la situación actual del sistema, en los llamados países desarrollados, es aceptablemente buena.
Desde su aparición como sistema económico de producción, allá por el final del siglo XVIII, mucho han cambiado las cosas. El Trabajador se encuentra en una situación que nada tiene que ver con la existente en los inicios de la llamada Revolución Industrial.
Una cuestión que no siempre tienen clara aquellos que denostan al "capitalista" es identificarle. ¿Quién es capitalista?
Es claro que a esta pregunta la respuesta no surge con tanta facilidad. ¿Dónde comienza una persona a ser capitalista "despreciable"? Esa es la frontera que nadie sabe trazar. Quien es propietario de un piso, que es un capital, que ha pagado con años de esfuerzo ¿es capitalista? Quien tiene un local comercial, que es un capital, dónde vende frutas y verduras ¿es capitalista?
Tras concluir el Hermano Pedro sus clases en las que nos explicó los "ismos" más importantes de nuestra sociedad, nos dijo, como corolario a todo ello, que los "Ismos" son las armas arrojadizas de la nueva Sociedad.
No llevan, en su interior, ni pólvora, ni metralla; sin embargo, los daños que producen son inmensamente mayores que los de un proyectil.
Un proyectil, impacta sobre una sola persona; un "Ismo" impacta sobre un colectivo completo.

Aquellas clases del Hermano Pedro, a quien nuestra malvada juventud apodaba " el tecla", están hoy más vigentes que nunca, y me ha producido gran satisfacción el recordarlas.   

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Alzheimer

El Hombre, a medida que su edad aumenta, sabe que, antes o después, el deterioro físico irá haciendo mella en él. Es algo que tenemos asumido la mayoría y lo aceptamos como algo que forma parte de nosotros mismos y que es ineludible.
Sin embargo, de forma paralela a esa aceptación del daño que nos produce el paso del tiempo, sentimos un temor irrefrenable a que ese quebranto se manifieste en nuestras capacidades cognitivas.
La sola mención de la palabra "Alzehimer" nos provoca un frio que recorre todo el cuerpo.
Los científicos trabajan sin descanso para intentar prevenir, o al menos amortiguar, los efectos trágicos de la enfermedad.
De sentir ese miedo, yo tampoco me he librado; pensar, que todos mis recuerdos desaparezcan; imaginar, que no pueda recordar la cara de mis hijos o de mi esposa, me aterra.
Ese miedo a perder mi propia esencia como individuo me llevó buscar una solución alternativa para luchar contra el mal.
No sabía cómo abordar tan peliaguda cuestión, cuando llegue el momento, si es que llega, más allá de los remedios tradicionales, de momento, poco efectivos.
El estribillo de la sintonía de un programa cultural, hace años, decía:
- "Todo, todo, todo está en los libros"
Esta verdad irrefutable, en mi caso, se hizo realidad.
Por azar cayó en mis manos, creo que a través de mi hijo, el libro de Julia Navarro titulado " Dime quien soy".
A la conclusión de su lectura, un rayo de luz iluminó mi obscurecida mente, y me señaló el camino que debía seguir para solucionar la duda que llevaba tiempo atenazándome.
Encontré la salida perfecta para hacer imborrable lo que la mente borrara de mi memoria: escribir mi vida. Trasladar al papel todo lo que aún permanece fresco en mis recuerdos. Desde mi más tierna infancia hasta el momento actual.
A ello me puse, y tras dos años de trabajo ha visto la luz el libro de mi vida.
Salvo para quienes forman parte directa de ella, nada de interés aporta; poco o nada de especial me ha ocurrido que pueda despertar el interés de nadie.
Sin embargo, el libro ha logrado algo muy importante para mí: sacar de mi cerebro los recuerdos de mi vida. Ya, ninguna enfermedad me los podrá arrebatar. Si mis neuronas se atrofian y no pueden reproducir en mi mente lo vivido; tomará su lugar un modesto libro.
Si mi cerebro es incapaz de sacar de su interior mi vida: mi vida llegará a mi interior desde fuera.
Si conservara la facultad de la lectura, podré volver a recordar lo que fui, aunque no me identifique: podré leer la aventura de mi vida, en forma de la biografía de "otro".
Si hasta la facultad de leer me fuera negada, me queda la esperanza de que algún alma caritativa lea para mí las venturas y desventuras del protagonista de una extraña obra que alguien ha encontrado en una de las estanterías de mi biblioteca.
Podré reír, o llorar, con las peripecias del "protagonista" de la obra, sin saber que soy yo mismo quien sufre o ríe, en las páginas de ese libro.
Espero que la madre naturaleza evite que yo, o alguien, tengamos que acudir a mi biblioteca para leer o leerme mi vida.
Al margen de la finalidad principal del libro, mientras lo escribía, hice un descubrimiento, que aunque cierto, no había reparado en él. Este fue el darme cuenta de lo poco que sabemos de nuestros seres queridos más cercanos.
Los hijos conocemos poco de la vida de nuestros padres. Por diversas razones no hemos intercambiado demasiado hechos de nuestro vivir cotidiano. El trabajo, las obligaciones, y causas miles, han provocado ese desconocimiento.
Con el libro, que he regalado a mis hijos y hermanos, intento suplir esa carencia, y que ellos conozcan de primera mano lo que he vivido y lo que he sentido a lo largo de mi existencia.
Os recomiendo que lo hagáis. Perder el miedo a la página en blanco. No hay que guardar ninguna regla ortográfica ni gramatical. Bucear en vuestra memoria e ir extrayendo con avidez todo el jugo posible de vuestras cabezas. Sin orden, sin ritmo, sin nada. Añadiendo las fotos más significativas que reflejen algunos de los momentos que narráis. Vosotros en estado puro. Tiempo habrá para ordenar, si es que os apetece hacerlo.
No se trata de escribir una biografía. Se trata de salvar vuestros recuerdos y plantarle cara al terrible enemigo que es el Alzehimer.      


martes, 15 de diciembre de 2015

LAS RAZONES

Alguien me ha preguntado hoy, y no es la primera vez que me ocurre, ¿por qué no entras en política?. A quien me ha interrogado, le he respondido, lo que siempre respondo cuando se me ha hecho esa pregunta: eso, es imposible.
Mi interlocutor no se ha dado por satisfecho con mi escueta respuesta, y me ha pedido que le concrete las razones de tal imposibilidad.
No me ha quedado más remedio que recoger el guante y entrar en el juego.
Las razones por las que yo no puedo entrar en Política, mi querido amigo, son las siguientes. Y se las he enumerado.
1.- Mientras sean los partidos políticos quienes acumulen el poder y la facultad de imponer a los españoles quienes son los candidatos: no entraré.
2.- Mientras la actual Ley Electoral sea tan antidemocrática como injusta; en la que un hombre no es un voto, si no que su voluntad está sometida a un extraño caballero holandés llamado D'Hont: no entraré.
3.- Mientras se prostituya la voluntad de los votantes, vendiéndola al mejor postor; mientras el ciudadano sea un mero espectador, indefenso ante la manipulación de su voluntad: no entraré
4.- Mientras España no sea una circunscripción única, en la que todos los votos de los ciudadanos estén afectados por el coeficiente de ponderación uno: no entraré.
Muchas más cosas tenía en mente; pero, quería dar por concluida la cuestión, y pensé que con esas pinceladas la curiosidad de mi interlocutor quedaría satisfecha.
Sin embargo, no me iba a ser tan fácil como yo pensaba zafarme del molesto interrogatorio. Mi contertulio no estaba dispuesto a soltar la "presa" con tanta facilidad.
En tono de crítica hacia mis razones, me inquirió: "si tan mal te parece el sistema actual, ¿qué propondrías tú?".
Había encontrado, por fin, mi puerta de salida. Rápidamente, le contesté:
- " Cambiaria todo eso"
La puerta que iba a ser mi punto de fuga, resultó ser más estrecha de lo que yo pensaba.
Mi amigo volvió al "ataque", y llevándome, dialécticamente, "contra las cuerdas" me dijo.
- Si estuviera en tu mano ¿qué sistema implantarías?
Aquello sí que era un torpedo contra la "línea de flotación". Había descuidado yo ese flanco y por él me "atacó".
Llegado a ese punto de nuestro "combate", no era cuestión de amilanarse y salir corriendo. Había que armarse de valor, y tirar para adelante. De manera rápida e improvisada, tuve que armar un pequeño discurso para contentar a mi interlocutor.  
Mi sistema político y electoral sería el siguiente:
1.- Todos los ciudadanos podrán ser aspirantes a la Presidencia del Gobierno, estén o no incluidos en la lista de un partido.
2.- Los partidos políticos estarán obligados, por Ley, a celebrar elecciones primarias, en las que los militantes, mediante voto secreto, elegirán a los que integrarán la lista electoral.
3.- Existirá una sola circunscripción electoral, que será España.
4.- Los escaños en el Parlamento se asignarán según el porcentaje de votos conseguidos.
5.- El partido, o lista electoral, que obtenga el mayor número de escaños, o lo que es lo mismo mayor porcentaje de votos, será el encargado de formar gobierno. Gobierno que no podrá ser revocado, si no por razones de gravedad extrema, y con el apoyo del 75% de los diputados.
6.- Las leyes propuestas al parlamento por el partido más votado, solo podrán ser rechazadas, si cuentan con el respaldo del 75 % de los miembros del parlamento; con la excepción de la Ley de Presupuestos que, para ser rechazada, deberá contar con 85 % de los diputados en contra.
7.- El Senado desaparecerá como Cámara de representación popular.
8.- Los parlamentarios perderán su aforamiento, fuera de cuestiones surgidas dentro del Hemiciclo. Las ocurridas dentro del ámbito parlamentario, serán dirimidas por la mesa del Congreso.   
Como ya estaba con los engranajes engrasados y el "motor" se encontraba a la temperatura justa, decidí continuar la marcha y apretar el acelerador.
9.- Los partidos políticos o agrupaciones de electores, no percibirán aportaciones del erario público; debiendo sufragar sus gastos, de todo tipo, con las aportaciones de sus afiliados, militantes o simpatizantes, sujetos a la Ley de Financiación Electoral que deberá ser aprobada.
10.- Cada partido o agrupación de electores, nombrará una Junta de Responsabilidad Patrimonial que responderá, a título personal, de las obligaciones económicas que contraiga el partido o la agrupación.
11.- Por Ley Orgánica, se impondrá la independencia del Poder Judicial, sin que ni el poder Ejecutivo ni el Legislativo puedan interferir en sus órganos de decisión, ni en la elección de sus miembros.

Llegados a este punto mi interlocutor, levantó la mano, y cortando mí discurso dijo:
- Vale, vale; me has convencido.
- Es imposible que tú entres en política.

Con tanto hablar, mi boca se había secado; por lo que decidimos pedir un par de cañas y pensar dónde comeríamos el sábado siguiente.